Filosofía de la productividad

Para ser organizado y ser productivo tomar la perspectiva correcta a la hora de enfocar nuestro trabajo es parte fundamental. Utilizar la filosofía de la productividad puede ayudarte a tomar mejores decisiones, a involucrarte en el trabajo con más determinación y a no procrastinar o abandonar.

Si aprendes mejor leyendo, aquí tienes la transcripción del video

Los obstáculos nos vuelven impulsivos. Solo puedes permitirte ser impulsivo o impulsiva cuando tienes la suficiente práctica o autoridad en el tema a resolver. En un mundo tan complejo y tan cambiante es muy difícil tener autoridad en todas las áreas de nuestra vida.  Aplicar la filosofía de la productividad puede ayudarnos a tomar mejores decisiones y poner nuestra energía y esfuerzos en las acciones que nos harán crecer.

LAS PREGUNTAS DE LA PRODUCTIVIDAD

.Antes de enfrentarte a un nuevo reto o problema en el que se ponga a prueba tu productividad, prueba a hacerte estas preguntas.

Pregunta 1: ¿Estoy mirando esta situación desde la perspectiva correcta?

La mayoría de nuestro comportamiento (un 95%) es en piloto automático. Actuamos evaluando las situaciones desde perspectivas conocidas, por eso cometemos los mismos errores y tenemos los mismos resultados una y otra vez.

Ante un reto o un problema prueba a ver las cosas desde otra perspectiva. Rechaza la primera perspectiva que te venga a la cabeza y experimenta con perspectivas ajenas a ti. ¿Cómo vería esto el departamento de Atención al Cliente? ¿Cómo vería esta situación un empleado recién contratado?

Pregunta 2:  Si yo me salgo de esta ecuación ¿cómo se ve?

Todos somos excelentes dándoles consejos a los demás. Alguien te cuenta un problema y tu mente sobrevuela el contexto, se vuelve analítica, aguda, sopesa pros y contras y encuentras soluciones claras. Sin embargo, cuando se trata de aconsejarnos a nosotros mismos aparece el desastre, la ansiedad y la confusión. Por eso, es posible, que esta pregunta te ayude a ser más productivo. Cuando estés ante un reto que conlleve esfuerzo y trabajo imagina que no formas parte de esa situación. Mírala como mirarías el problema de un amigo. Aconseja a ese amigo con claridad. Pocas herramientas son tan clarificadoras como esta.

Pregunta 3: ¿Qué puedo controlar de esta situación?

Las situaciones que vivimos hoy en día y sobre las que trabajamos son complejas, eso quiere decir que intervienen múltiples factores. Querer controlar los resultados de una situación no es posible, ni viables.

Cuando llegue el momento de enfrentarte a una nueva tarea establece con claridad ¿en qué parte de esta situación mi trabajo hará impacto? ¿Qué está bajo mi control? Me olvido de todo lo demás y comienzo a trabajar dentro de mis márgenes de acción, que en el nuevo mundo laboral, son cada vez más reducidos.

Recuerda estas tres preguntas:
– ¿Estoy mirando esta situación desde la perspectiva correcta?
– Si yo me salgo de esta situación ¿Cómo la veo?
– ¿Qué puedo controlar de esta situación y que escapa a mi control, y por tanto a mis preocupaciones y mi trabajo?

Recuerda que la productividad no es una cuestión de inteligencia, es una habilidad multifactorial.

Muchas cosas que afectan la productividad están fuera de nuestro control. Nuestros niveles de energía, focalización o motivación siguen sus propios caminos y afectan a una curva de productividad llena de subidas y bajadas. Por eso es importante:

  • Identificar nuestras horas pico de productividad y aprovecharlas al máximo.
  • Utilizar herramientas para mejorar nuestra motivación y energía como escuchar música durante 5 minutos.
  • Dejar de luchar contra nosotros mismos cuando un día no nos podemos concentrar.
  • Apreciar y medir nuestros progresos de cada día. Las metas y los objetivos solo se consiguen con los avances diarios, ¡aprécialos!
  • Se realista, marca objetivos que puedas llevas a cabo, si son objetivos demasiado difíciles te desanimarás y abandonarás.
  • Por otra parte, si te marcas tareas o retos demasiado sencillos tu motivación disminuye y por eso lo hace también tu productividad.
  • Recuerda que nos ha venido a la vida a producir, no eres un ordenador.
  • Disfruta del proceso en el que te sumerge el trabajo cada día, aprender cosas nuevas es ya una de las recompensas de la productividad.
  • El perfeccionismo y la productividad son enemigos irreconciliables. El perfeccionismo puede paralizarte. Productividad es hacer, nadie dijo que tenías que rozar la perfección. Además el trabajo por definición implica constante cambio y adaptación, no existe la perfección.
  • Y por último, ser poco productivo te aleja de la forma de vida y de las metas que quieres, pero estar obsesionado con la productividad tampoco es el camino de la felicidad. Las distracciones, dar un paseo, una charla amena, una noche de baile o una tarde de lectura no son pérdidas de tiempo, son descansos y son imprescindibles para poder ser productivos. ¿Dónde está el límite? Cuando sientas culpabilidad, cuando sientas que deberías estar avanzando y no en modo de descanso, es que posiblemente tienes razón y es hora de ponerse a trabajar.