Neurociencia aplicada a la productividad

Un panadero sabe cómo funciona su horno perfectamente, un camionero domina el control de su camión, un médico su instrumental. El cerebro es la herramienta que debemos manejar con precisión si queremos ser productivos.

Si aprendes mejor leyendo, aquí tienes la transcripción del video.

Conocer cómo funciona tu cerebro, a grandes rasgos, te ayudará a utilizar esa máquina a tu favor y ser más productivo o productiva más sabiamente.

Si tuvieras que continuar esta frase, ¿Qué dirías?  El cerebro es como…..
Las respuestas más comunes incluyen: un ordenador, una máquina, un sistema operativo…

Nuestro cerebro no es un sistema operativo
Ver nuestro cerebro como una maquina es el primero de los errores que cometemos cuando intentamos controlar y mejorar la productividad.
Intentar que un organismo complejo, cuya base es la supervivencia y la emocionalidad, trabaje como un ordenador solo nos está llevando al estrés, la sobrecarga y el agotamiento.

Para verlo más claro. Un ordenador recibe información y la almacena. Si quieres acceder a esa información puedes recuperarla con facilidad siguiendo un proceso de búsqueda organizada.

¿Se parece eso en algo a cómo funciona nuestro cerebro?

  • Un ordenador nunca se queda con nada en la punta de la lengua.
  • Un ordenador no almacena la información por emociones o categorías establecidas sin un sentido práctico.
  • Un ordenador cuando no sabe que tipo de archivo quieres guardar no lo redefine y adapta a conocimientos o experiencias previas.
  • Un ordenador no olvida.
  • Ningún ordenador cuando haces una búsqueda intencional para encontrar una herramienta o un resumen te devuelve un recuerdo de un verano en la playa.
  • Nunca tendrías un ordenador como este en tu oficina o en tu trabajo. Y estos son los ordenadores que tenemos en nuestra cabeza. Nosotros y las personas con las que trabajamos.

LA NEUROCIENCIA HA ENCONTRADO UNA DEFINICIÓN MUCHO MÁS ACERTADA PARA DEFINIR NUESTRO CEREBRO: ES UN JARDÍN.

Nuestro jardín:

  • Si no riegas o alimentas una planta o un conocimiento nunca crecerá por si misma.
  • No hay tiempo ni energía suficiente para mantener todas las plantas en eclosión, por eso cuando te dedicas a una de ellas, otras mueren o pierden fuerza. Por eso algunos de los conocimientos que tuviste ahora mismo están perdidos en la maleza.
  • En este jardín las plantas crecen sin demasiada planificación, a veces se enredan entre ellas y dan lugar a nuevas ideas o visiones.
  • Tu cerebro es un elemento vivo que crece a su ritmo, donde hay plantas duraderas que perviven, hay plagas que no te permiten enfrentarte a ciertas situaciones o épocas de fatiga y calor donde las plantas no pueden crecer por mucho que lo intentes.

TU CEREBRO NO ES UNA MÁQUINA, NO ESPERES QUE TRABAJE ASÍ NI SE LO EXIJAS A LOS DEMÁS.
SI NO LE HABLAS AL CEREBRO EN SU IDIOMA, NO ESPERES QUE TE RESPONDA NI QUE TE TRATE BIEN.

  • Las decisiones se toman inconscientemente utilizando toda la información y percepciones que recibimos. Alimenta sabiamente tu cabeza con información y actividades que le den valor. Eso no quiere decir que todo lo que hagas tenga que ser práctico y funcional, tiene que ser de valor. Información y experiencias que te ayuden a llevar la vida que quieres.
  • Si no tomamos conscientemente las decisiones, por mucho que nos guste pensar que sí, tenemos que reforzar la parte inconsciente donde sí se realiza la toma de decisiones.
  • Las plantas de un jardín requieren de un proceso para crecer y hacerse fuertes, recuerda esto cuando te exijas resultados inmediatos.
  • Si trabajas demasiadas horas en el jardín acabarás explotando tanto la tierra y el sustrato que no dará frutos. Si quieres aumentar la productividad el descanso es una parte esencial, la recuperación.
  • Si tienes un problema que resolver hoy, difícilmente encontraras la solución hasta que no abandone el precortex y caiga en ese mundo todavía desconocido para nosotros que es el subconsciente.
  • Una tierra sana produce mejores frutos. La actividad física es el oxígeno de tu jardín y de tu cerebro, intenta moverte, aunque sea un poquito.
  • Cuando tengas que enfrentarte a un problema déjalo de lado. Lee sobre otros temas, realiza actividades manuales, evita las noticias, habla con gente o permanece en soledad. La respuesta llegará cuando los frutos estén, no cuando tú quieras.
  • No eres una máquina, nadie lo es. No tienes que dar los resultados de una máquina. Eres mucho más que tus resultados.
  • Un ambiente lleno de las plantas mejora la productividad y evita las distracciones aumentando los niveles de rendimiento.

El trabajo es el único camino para que puedas conseguir lo que quieres. Pensar o desear en lo que quieres, en tus sueños y objetivos no te acercará a conseguirlos, por eso aprender a trabajar es tan importante y se ha convertido en una de las herramientas más demandadas del mercado laboral.

Pero recuerda, no es lo mismo trabajar mucho que saber trabajar. Si quieres resultados tienes que aprender a trabajar, marcar objetivos claros, pasos claros y sencillos que te acerquen a tus metas. No se trata de trabajar a todas horas si no de hacerlo inteligentemente. Recuerda que no es lo mismo estar ocupado que ser productivo.

Si en algún momento tu agenda está demasiado llena, si no hay suficientes horas en el día para que termines todas las actividades que has programado el problema no es tu productividad, si no el enfoque sobre tu trabajo. Recuerda que ser productivo/a no es una carrera de rapidez, es una carrera de fondo. Cualquier trabajo, cualquier proyecto es parte de un proceso. No llenes tu agenda de tareas, selecciona 1 o 2 tareas que sean importantes, tareas que te permiten avanzar hacia tu objetivo y complétalas.

Busca tus horas pico de productividad para aprovecharlas al máximo sin distracciones. Para la mayoría de la gente los picos de productividad duran entre 2 horas y 2 horas y media y se dan un par de horas después de despertar. Aprovéchalos, sin distracciones, en trabajo profundo y podrás disponer de mucho más tiempo libre a lo largo del día.